Parque Central Cd. Juárez

viernes, 16 de enero de 2009

Luchando contra el Mal con el Mal

Esta semana hemos sido sorprendidos con la noticia de que aparentemente hay un “Comando Ciudadano por Juárez” que se ha propuesto luchar contra la criminalidad matando un maleante cada 24 horas. Esto se ha difundido por los medios sin que haya provocado aún la respuesta de nuestras autoridades (http://www.diario.com.mx/nota.php?notaid=ea97927ba959b790c60fb2d3066aa1a). No sabemos si en realidad exista este comando o sea solo una estrategia de algunas personas para inspirar terror en los criminales y esperanza en los ciudadanos. Sin embargo, parece haber indicios que si ha habido ejecuciones recientes que pudieran acreditarse a grupos de esta naturaleza. Si ya existe o se pretende que exista, todos debemos preguntarnos si esto es lo que nuestra ciudad necesita o si en lugar de ser una solución al problema viene más bien a agravarlo.

La tentación de todos nosotros es a querer que esto se acabe de cualquier forma posible. Sospecho que la mayoría de nosotros estaríamos secretamente de acuerdo a que se ejecute a los malhechores. En ese profundo sentido de inseguridad que todos compartimos anida el deseo de que alguien venga y haga justicia por cualquier medio necesario. Esta es la premisa de muchas de las películas de acción que se producen en estos tiempos. Hay un mal terrible, oculto, corrupto, poderoso, luego viene algún héroe, rebelde, implacable, incorruptible, que sin sujetarse a las normas de la ley hace lo que nadie se atreve a hacer, y ajusticia a los malvados por su propia mano. Al final todos lo consideran como un héroe y los que se oponen a él y a sus métodos aparecen como unos insensatos cerrados, pues tienen más consideración de las leyes en lugar de apreciar los resultados que produce un no-conformista. Estamos condicionados por esas historias y por nuestro temor y deseo de seguridad a aceptar como un mal necesario ese comando ciudadano. Pero, ¿debemos aceptarlo?

La respuesta es un rotundo no. No se puede luchar contra el mal con más mal. Primero que nada, no es bíblico, o sea, no está permitido por Dios. Dios le ha dado la autoridad de la espada al gobierno de las naciones. Esto nos indica que solo algunos deben tener la autoridad de ejercer la fuerza pública. Y que a esas personas se les ha delegado una autoridad sujeta a leyes públicamente reconocidas. Si ese gobierno no es capaz de implementar justicia y paz, eso no quiere decir que entonces tenemos la libertad de implementar nuestra propia justicia. ¿Quién dirige a esos empresarios que patrocinan ese comando? ¿A qué ley se están sujetando? ¿Qué lineamientos o procesos están siguiendo para determinar a quién deben ejecutar? ¿Quién les pedirá cuentas de sus decisiones o actos? ¿Quién los va a limitar o pondrá un tope a su poder? ¿Qué o quién podrá impedir que usen ese comando para sus propios intereses?

La verdad es que la historia está llena de instancias en que individuos o grupos de poder toman la decisión de cambiar las cosas por la fuerza de su propia mano. Es por eso que ha habido asesinatos de figuras públicas, derrocamientos de gobiernos, guerrillas, grupos de choque, escuadrones de la muerte, etc. Y detrás de todos esos casos se podrán encontrar personas o grupos que toman la decisión de usar su poder de manera ilícita para cambiar las cosas a su favor. En nuestro caso, hay personas que están viendo sus intereses afectados por la criminalidad y están dispuestos a pagar a un comando de asesinos a que cace malhechores y los ejecute. No podemos aceptar ni aplaudir algo como esto. La violencia siempre engendra mas violencia. El mal siempre produce mas mal. Derramar sangre injustamente, aunque parezca una medida necesaria, siempre ofenderá a Dios. Queremos paz y seguridad, pero no al precio de ejecuciones clandestinas por encima de la ley. Queremos justicia, pero también queremos un estado de derecho, en donde impere la ley y la autoridad establecida.

Yo hago un llamado a nuestras autoridades a que no acepten implícitamente con su silencio e inacción la ayuda de estos comandos. Ellos también tendrán que ser combatidos y detenidos si el objetivo es que se establezca un nuevo estado de derecho en nuestro país. De la misma forma que no podemos aceptar que el gobierno trance con los carteles para que se restablezca un “orden” aparente, tampoco podemos aceptar que se trance con este grupo para que les ayuden a limpiar nuestra ciudad.

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